Publicado a 2026-08-09 --- —Por favor, tomen asiento, gracias, empezaremos en unos minutos —enunció a través de la megafonía la doctora Anne Striker. Haciendo juego con las bolsas oscuras bajo los ojos, la voz de la doctora denotaba cansancio antes incluso de iniciar la charla. A pesar de solicitar el asiento, ella permanecía en pie oteando un horizonte más amplio de lo que estaba acostumbrada. El estadio olímpico se llenaba lentamente, a medida que el selecto público caminaba hacia asientos etiquetados con sus títulos y nombres. La labor de control de accesos y logística interna estaba siendo una pesadilla, pero gracias a la profesionalidad del personal y su diligencia no se estaban reportando problemas de calado. Aunque no podía verlo, los pasillos que daban acceso a las gradas eran un hervidero de trabajadores. Gobernantes, representantes del sector académico y prensa, un cóctel con el que Anne se sentía cómoda en pequeñas dosis, pero que a esta escala le resultaba abrumador. Dada la importancia del evento, había sido necesario hacer las jornadas en espacios monumentales, solo en un estadio de estas características era posible incluir a equipos científicos de todos los países. De tanto en tanto, pequeños coágulos de conocidos se formaban, y los auxiliares de control los deshacían para insistir en que ocupasen sus asientos. El estadio tardó más de veinte minutos en estar completo, y unos segundos después Anne sintió el mayor vértigo de su vida. Setenta mil personas guardaron un silencio sepulcral y la observaban directamente o a través de las grandes pantallas ubicadas en las esquinas del estadio. —Buenos días, y gracias —tartamudeó—, gracias a quienes están hoy aquí, sabemos que ha sido difícil coordinar un dispositivo de este calibre y desde la organización queremos transmitir que estamos ilusionados con la participación. —Tres países no habían enviado a nadie, ¿estaba creando un conflicto diplomático? Le sudaban las manos y notaba cómo las gafas se escurrían por su nariz—. Como saben, se espera que esta conferencia tenga una duración inicial de seis horas. A lo largo de la jornada de hoy va a describirse la situación, empezando por una breve introducción hecha por mi compañera la doctora Wan Yuxin y con la que seguro todo el mundo estará familiarizado, seguida por una breve ronda de preguntas para asentar los puntos que veremos los días dos y tres, también en este estadio, también por la mañana. La tarde del miércoles, nos dividiremos en... cuatrocientos veintitrés equipos de trabajo, nos dividiremos a lo largo del continente, los trenes y los hoteles ya están preparados y el personal de apoyo listo. Durante el cuarto y quinto día trabajarán en equipos de trabajo, como digo, más pequeños, en diferentes ubicaciones. Aún así, las dimensiones serán considerables y llenarán auditorios por media Alemania, Suiza, casi toda Bélgica, Países Bajos y el norte de Francia. Se darán cinco días más como retiro y maduración, solucionar urgencias que hayan surgido y dar margen, en los que les animamos a descansar, hablar con vuestros pares y meditar los temas tratados. Finalmente, los días seis y siete volveremos aquí, con jornadas de siete y seis horas respectivamente. Nos esperan unas semanas de muchísimo trabajo y una de las tareas más complejas para la humanidad —Anne miró a su derecha—. Como verán, por las dimensiones del evento seguiremos el calendario pactado por todos sus gobiernos. Doctora, por favor. Alguien, en algún lugar del estadio, apagó el micro de Anne Striker y encendió el de la doctora Wan Yuxin un segundo antes de que esta empezase a hablar: —Saludos a todas las personas presentes, y también a las que nos siguen de forma telemática, una cifra que ahora mismo me confirman ha superado los mil millones de personas. Bien, como me ha presentado mi compañera, mi nombre es doctora Wan Yuxin, jefa del departamento de biología molecular de la Universidad Mundial de Shanghai-París, dirigiré en unos días el grupo de trabajo número 178. Lo que os leemos a continuación es el texto inicial de la conferencia, consensuado con los equipos científicos de todos los países que han querido participar. Disponen de una copia en su idioma en la carpeta número uno, titulado "Primer Consenso Global sobre Entidades Anómalas (PCG-EA)" **»Descripción** »Informe para el consenso científico internacional referente a las estructuras alienígenas. La lectura de la descripción causó cierto revuelo en algunas de las gradas. Para buscar el consenso, la mera propuesta hacía dos años que causaba un elevado nivel de conflicto. Todo era más fácil en las películas en las que los alienígenas enviaban robots destructivos. **»Datos objetivos** »Las estructuras fueron anunciadas por primera vez el 12 de agosto de 2026, cuando se detectó la más grande de todas en trayectoria hacia nuestro planeta al pasar por delante del Sol. El 2 de septiembre, todas las estructuras quedaron inmóviles en distintos puntos del espacio próximo al planeta. El 7 de octubre de 2026, las estructuras atravesaron la atmósfera en una caída libre controlada, documentándose más de seiscientos lugares en todo el globo, y grabaciones analizadas posteriormente lograron documentar más de medio millón de estructuras esféricas. Ninguna llegó a tocar el suelo, y desde que llegaron hasta nuestros días no se ha documentado que lo hayan hecho. Las estructuras esféricas permanecieron sesenta y dos días en una posición completamente estática, la mayoría de ellas se desplazaron hacia otras posiciones. El 29 de diciembre de 2026 se observaron por primera vez las estructuras a las que luego apodamos como 'caminantes'. A diferencia de las esferas, voladoras y completamente pulidas, y con tamaños que van de los tres a los cincuenta y dos metros de diámetro, los caminantes tienen un rango de cinco centímetros a dos metros, son aparentemente rugosos y cuentan con un número de extremidades de tres a ocho. Estos se desplazan sobre la superficie. El 2 de enero de 2027 se detectaron por primera vez las estructuras subacuáticas, en forma de disco casi plano, de dos a quince metros de diámetro, que se desplazan en una cota de 15 metros o más bajo la superficie. No se tienen registros de que los caminantes o los nadadores hayan salido de las esferas. Tampoco se tienen registros de que hayan hecho lo contrario. La pantalla tras la doctora Wan Yuxin se iluminó con una diapositiva esquemática en la que se observaban tres tipos de estructuras. Cotas e información sintetizada y básica se agrupaba en torno a ellas. »Todas las estructuras comparten una superficie exterior oscura, de composición aún desconocida. Se desconoce si son máquinas u organismos. Se desconoce si son criaturas, criatura o ninguna de las dos. Se desconoce si son un individuo o múltiples individuos, o si son un sistema consciente tanto de sí mismo como de nosotros. Sí se sabe que las esferas suelen desplazarse a velocidades de cinco a veinte kilómetros por hora, los caminantes de dos a setenta kilómetros por hora y los nadadores de quince a ochenta y cinco kilómetros por hora. Se desconoce el modo en que esferas o nadadores se desplazan, a diferencia de los caminantes que se desplazan mediante un sistema de locomoción articulado similar al que encontramos en animales terrestres con articulaciones y miembros inferiores. Las esferas son capaces de sostenerse en el aire sin soportes, sin modificar la presión del aire o sin capacidad de vuelo físico, y durante su movimiento no se han detectado corrientes de aire, restos de combustible o radiación. Ninguna de las estructuras emite luz de ningún tipo. Tampoco emiten ondas electromagnéticas de ningún tipo. En ninguna de las estructuras se han localizado aberturas en su superficie, ni grandes ni pequeñas. Todas las superficies de las estructuras absorben, hasta donde se sabe, la totalidad de ondas electromagnéticas incluidas el espectro visible. La pantalla cambió para mostrar el plano en planta de una ciudad, las trayectorias de las estructuras y una superposición de las actividades humanas. »Respecto a la interacción, sabemos que se alejan de todo aquello que se mueve, aunque desconocemos si lo hacen de forma consciente para evitar daño, tanto hacia ellos como hacia el objeto en movimiento, o si reaccionan al ambiente. Evitan todo contacto con las personas, quizá como consecuencia o complemento de lo anterior. Se les ha visto durante décadas caminar por calles, cubiertas de edificios e incluso railes, pero se sabe que los evitan a toda costa una vez coinciden por ahí con objetos o personas en movimiento, no así si los objetos o las personas se encuentran estáticas. De tanto en tanto una estructura se aventura en un entorno urbano, pero luego tiende a salir de ella. De forma idéntica operan con la fauna silvestre, también la evitan cuando esta se mueve. Sí se han observado movimientos de estructuras junto a cadáveres, e incluso manipulación directa tanto de estos como de materia inerte, sin conocerse el motivo. Hasta donde se sabe, solo tantean superficies y mueven de forma ocasional algún objeto de poco peso, sin llegar a levantarlo del suelo, cogerlo o manipularlo. Evitan las trayectorias humanas, evitan pisar las autopistas y no usan los mismos canales aéreos que nosotros. Se desplazan por el océano pero no por su superficie, y se concentran en desiertos o junglas densas. No ha habido interacción de ningún tipo con personas, y sabemos que no manifiestan interés por crímenes violentos como asesinatos o la tala de arboledas, ante los que no reaccionan. Una fotografía de una cámara de seguridad mostraba una de las estructuras a pocos metros de un suceso conocido a nivel planetario. La fecha de la cámara rezaba «2058/09/08». En la imagen se mostraba cómo Héctor Jacobo-Serrano apuñalaba a Maxim Sergeyevich. La diapositiva volvió a cambiar, esta vez mostrando un laberinto, y una nueva ola de murmullos recorrió el estadio. »No sabemos si hay comunicación entre las estructuras. No parecen comunicarse entre ellas con su posición, movimiento, o desplazamiento de extremidades las que las tienen, y la falta de sonidos, luz o radiación hace imposible interceptar comunicaciones. Durante el experimento de Kwlon Dex de 2047, en que se logró encerrar a siete criaturas pequeñas en un laberinto, que terminaron recorriendo uno por uno por turnos a medida en que eran liberados en su centro, las criaturas 3 y 7 del experimento recorrieron el laberinto hasta la salida sin fallar un solo recodo, aunque otra teoría antagónica señala que esos dos podrían tener algún tipo de visión de rayos-X o similar, sin que haya podido comprobarse ninguna de las dos. Un nuevo diagrama, esta vez atmosférico y de gradiente de composición química junto a una de estas estructuras, mostraba el valle en carbono que causaban las estructuras, dibujando una meseta recta y dos curvas crecientes alejándose de ella. »Aunque se está seguro de que succionan dióxido de carbono de alguna forma, se desconoce si lo procesan químicamente para obtener energía de algún tipo, es decir, si se alimentan. Sí se sabe que los niveles de CO2 se reducen hasta las 290 ppm junto a las estructuras, y que se estabilizan en estos niveles. Se sabe que las estructuras se desplazan, aunque no parece haber una relación causal entre un equilibrio local a 290 ppm y su desplazamiento a otra zona. Tampoco queda claro que se desplacen siguiendo gradientes de carbono. No se conoce qué proceso se lleva a cabo para succionar CO2. No se tiene constancia de ninguna otra molécula emitida en local, y la presencia de las estructuras no modifica la presión atmosférica, aunque los experimentos de condiciones de sellado total han dado como resultado que las estructuras no interactúan con el dióxido de carbono de forma alguna. Otra fotografía, esta vez mostrando una de las estructuras bajo una prensa hidráulica incapaz de aportar la presión suficiente como para crear daño. »Ninguna de las capturas documentadas ha resultado en represalia. Si son conscientes de que se les impide el libre movimiento, no parece resultarles molesto o ir en contra de sus intereses, suponiendo que los tengan. Intentos de destrucción de algunas de las estructuras más pequeñas han sido infructuosos y no ha habido tampoco reacciones ni represalias. Hasta donde se tiene conocimiento, todas las estructuras estudiadas han sido liberadas salvo algunos estudios que se están llevando actualmente a cabo, aunque no sabemos si tienen capacidad para sentir dolor. La esfera terrestre giró lentamente en la pantalla, mostrando incontables puntos sobre el terreno. »Se han contabilizado más de siete millones de estructuras de diversos tipos, tamaños y velocidades, y no se ha observado ninguna variación desde que llegaron hace cincuenta años. Su número no ha aumentado ni disminuido. Tampoco ha variado su comportamiento, si es que se puede llamar así a sus acciones. Existen varios millones de estructuras que apenas se han movido o no se han movido en absoluto del lugar en que fueron vistas por primera vez, destacando un tipo de comportamiento consistente en recuperar la posición perdida ante perturbaciones como viento o interacción humana. Destacan los experimentos de Delacroix de 2033 a 2037, en que se intentaba empujar estas estructuras fuera de su posición, lo que en todos los casos se traducía en que nos evitaban a toda costa y, una vez dejábamos libre el espacio, volvían a ocuparlo. Si son conscientes de que estamos ahí, no lo manifiestan de ninguna forma, y no parece importarles el tiempo en que les impidamos volver a su posición. Pero existe todo un rango de movimiento para el resto de criaturas. Sabemos que hay más de doscientas mil esferas flotando, algunas llevadas por vientos y otras claramente ajenas al mismo, dando vueltas por el planeta, y que algunas ascienden hasta el borde del espacio para luego volver a bajar. Ninguna toca la superficie del planeta, fluidos incluidos. El mismo patrón se observa en nadadores y caminantes. Se han visto comportamientos interesantes como el de varios cientos de caminantes que recorren autopistas o conductos en paralelo sin parar, desconocemos si es porque no pueden cruzarlos o si se trata de algún tipo de mapeo. **»Hipótesis de trabajo** »Las hipótesis más aceptadas en la actualidad son, sin orden especial de importancia: »La hipótesis de Penkin-Gørt o de complementariedad. Según esta teoría, o bien no les interesamos como especie o bien no son capaces de percibirnos como un elemento separado de la naturaleza, aunque la hipótesis arroja varios ejemplos tanto de si tienen psique como si son un organismo automático, lo cierto es que succionan el CO2 sin modificar de forma notable el ecosistema local, en el cual por cierto ambos doctores ubican las actividades humanas. Y destacan esto último de no modificar porque sabemos que en algunas ocasiones, una vez la concentración de CO2 de una zona baja de 285 ppm, dejan de reducirlo, y cuando se mantiene así un tiempo, migran a otras zonas. Sin embargo, también se han observado comportamientos que desafían esta norma, en que permanecen meses o años en puntos de bajo carbono o se van antes de que baje de 300 ppm. Hemos podido comprobar cómo algunas de las estructuras se concentran junto a lugares de generación de dióxido de carbono como volcanes, centrales térmicas o carreteras de algunos países, pero otras no. Una de las posibilidades es que nos consideren algún tipo de materia inerte que se mueve, similar a como nosotros les percibimos a ellos, o a ello. »La segunda hipótesis más probable para la comunidad científica es que son una avanzadilla que está investigando el planeta, su potencial y a nosotros junto al resto de la vida en el planeta. Llamada en origen conjetura de Djon, el investigador acabó retractándose y ahora se lo conoce como Cuadro Bélico. Hay evidencias que apuntan en esta dirección, ya que al mapear los movimientos sobre la superficie del planeta podemos observar cómo sus patrones han coincidido en alto grado con infraestructura humana, incluso a menudo han recorrido gradientes de carbono negativos. Si se acepta que necesitan el CO2 para sobrevivir o funcionar, esta hipótesis gana fuerza, aunque como verán a continuación y ya se ha mencionado, esto no está claro. Tampoco está claro que no hayan podido registrar y catalogar la actividad humana desde el espacio durante el acercamiento o durante las pausas que hicieron al llegar. »El Principio de Equilibrio es una hipótesis también muy aceptada. Según esta, la civilización es consciente de alguna forma, quizá por observaciones durante el acercamiento (recordemos que han estado más de setecientos mil años en ruta, o muchísimos más) del efecto de cambio climático que hemos causado y tratan de equilibrar la atmósfera en cierta manera. Que sepamos, no procesan ningún otro gas o compuestos. Según esta hipótesis, son un mecanismo que busca mantener el planeta en equilibrio, quizá para evitar la venusificación. Sin embargo, la falta de otros puntos de control hace complicado verificarla. Tampoco queda claro si tratarían de restaurar un equilibrio preantrópico, un equilibrio previo a sus primeras observaciones o un equilibrio que pudiera venirles bien en el presente o en el futuro. »El Postulado del Tablero (o Hipótesis Lúdica) pone el foco en que la forma en la que las estructuras se desplazan sobre la superficie del planeta, las masas de agua o la atmósfera constituye un intento de comunicación, un mensaje. Esta teoría se centra en las rígidas normas de desplazamiento de las estructuras. Poseen un rango de movimientos estrictamente delimitado, evitan la interacción, retroceden a su posición exacta si son perturbadas y no muestran instinto de supervivencia. Pero, de ser una clave o un comunicado, no hemos sido capaces de interpretarlo, aunque parece haber avances prometedores al usar la velocidad relativa entre estructuras como sintaxis. Con ligeras variaciones, parece que la raíz cuadrada de la suma de las velocidades relativas de todas las estructuras planetarias apuntan a una constante, aunque esto no ha sido confirmado. »La Teoría del Micelio consiste en una hipótesis que plantea que lo que vemos son diferentes componentes de un organismo mayor, supraplanetario en algunas consideraciones. Hay paralelismos consistentes entre las redes de micelio bajo el suelo y la forma en la que las estructuras se mueven por el planeta. Sin embargo, no se han detectado conexiones físicas, así como tampoco transporte y modificación de materia, o alteración local, como sí se detecta en las redes micelares. Según esta teoría, las estructuras no son conscientes a nivel individual ni de nuestra presencia ni del planeta en sí. »La hipótesis de Dard-O, juego de palabras de Emmanuel Dard y la palabra española "dardo" pone el foco en que las estructuras se dirigían estrictamente hacia la Tierra sin que se percibiese ningún cambio aparente en su trayectoria, sin que parte de las estructuras pasase el planeta. Las pausas tanto espaciales como sobre la superficie indican al investigador que hay cierto nivel de consciencia en la elección de nuestro planeta, pero no plantea motivos más allá de su llegada... Todas las luces del estadio se encendieron de golpe y una alarma inundó el espacio. Las pulseras de los diplomáticos brillaron rojas por todo el estadio. —Se confirma una sincronización global. Repito, todas las unidades están... —la voz del operador de seguridad se disolvió en un bucle de ruido blanco por los altavoces. Miles de personas se pusieron en pie y en unos segundos reinó el caos. Daniel Lorenzana, de la unidad de seguridad, se acercó al micrófono abierto y solicitó que todos los no diplomáticos permaneciesen sentados al tiempo que cientos de protocolos de seguridad se ponían en marcha para proteger a su personal político. La pantalla se apagó un instante, parpadeando, para mostrar de nuevo el mapa mundial, un zoom a Europa y finalmente uno local en un radio de diez kilómetros del estadio. Un centenar de puntos se desplazaban sobre la imagen, algo casi imperceptible de no ser por el dibujo de la trayectoria en un color naranja chillón. La voz de un asustado técnico desconocido inundó el estadio. —Por favor, permanezcan en sus asientos para facilitar la evacuación de los mandatarios. Como pueden observar en la imagen, las estructuras están acercándose a esta ubicación a velocidades considerables. Nos llegan informes de todo el planeta, está ocurriendo en todas partes. Todas se desplazan... —la voz perdió fuerza cuando, a través de la abertura superior del estadio, el cielo recortó una silueta perfectamente oscura. Medio centenar de esferas ocuparon el cenit en riguroso silencio, inmóviles, gigantescas y ajenas a la sombra que ya comenzaba a cubrirlo todo.