Si tú eres como yo, sabes lo que es terminar un día como estos que son tan largos y tan pesados. Cómo se siente cuando tu cuerpo libera toda la tensión que llevas acumulando tanto tiempo en cuanto abandonas el estado de alerta y exigencia constante que tanto te incomodaba hace tres días, pero que de un momento a otro, te acostumbraste a él. Y ya no lo dejaste ir, no porque no querías, sino porque ya no podías. Te atrapaste. Te atrapaste antes cuando pospusiste los pendientes la semana pasada. Pero ya no importa. No porque no importe, importa mucho y ya es momento de que por favor dejes de ponerte en estas situaciones, porque no tienes por qué meterte en ellas, quererte y cuidarte es no meterte en ellas. Pero no importa porque ya pasó. ¿Y te acuerdas lo que te hace siempre no dejar ir la tensión de hace tres días? entonces esto que te sabe amargo, déjalo ir. ¿Para qué te lo quedas? Mejor celebra que tienes las capacidades y las habilidades necesarias para salir adelante pase lo que pase. Tienes un punto estadístico más a favor, de que cuando la cosa está difícil, si pones toda tu voluntad en ello y [[Tienes que creer en ti mismo|crees en ti]], después de un tiempo la cosa se pone fácil. Yo sé que puedes superar lo que sea que te está dando problemas y juntando tensión en tu espalda. Yo creo en ti. Porque tú eres como yo. --- Este texto es parte del [[Mapa público de mi consciencia]], si te gustó lo que leíste, quizá pueda interesarte leer lo que pienso sobre [[Mi relación con la meditación]] o [[La importancia del silencio por la mañana]].